Pájaros en la boca de Samanta Schweblin*

1 may

No sé si pasa con otros escritores pero yo estoy siempre mirando las biografías de los autores para saber cuántos años tenían cuando publicaron su primer libro, cuando ganaron su primer premio, cómo fue la recepción crítica de su obra inicial, etc.

Generalmente quedo bastante deprimido al percibir que me voy volviendo cada vez más viejo y no logro publicar nada que valga la pena. Las editoriales me rechazan de forma sistemática o simplemente no responden mis e-mails. No gano premios importantes o sin importancia (una vez casi gané, quedé en segundo lugar, sin dinero, sin publicación y sólo fue mencionado mi seudónimo) y la recepción crítica de mi obra se resume a los elogios de mi mujer y la censura de mi madre.

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Infierno

13 abr

Me parece estar ahí todavía: la pared blanca y las letras rojas, todas en mayúscula con una caligrafía perfecta. No sé por que las vi. Podría haber pasado por la calle y no desviar la mirada. Pero levanté los ojos y leí aquellas palabras que serían el principio de la peor pesadilla de mi vida: “No vas a terminar Kocynski”. Tuve un sentimiento extraño, mezcla de incredulidad y risa nerviosa. Aunque al instante me tranquilice: podía ser tan sólo una coincidencia. El mensaje podía ser para otro, no necesariamente para mí, pese a estar por terminar mi proyecto.

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La autenticidad humana del diario

11 mar

Anais Nin

Desde hace tres años llevo un diario de forma sistemática. En varios momentos de mi vida llevé un diario o algo parecido (anotaciones en cuadernos o archivos en el computador que se han perdido) pero sólo en estos últimos años se ha vuelto un ejercicio permanente.

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La terrible inutilidad del ser

26 feb

Es abril y acabamos de mudarnos. El nuevo apartamento está en un viejo edifício de la Rua Joaquim Murtinho, cerca a los arcos de la Lapa. Es posible llegar en bonde – está justo al lado de la primera estación, pasando los arcos – o caminando desde la Rua Mém de Sá o la Riachuelo. Al lado izquierdo de la calle hay un enorme portón de hierro con una placa borrosa encima que tiene los restos del número 71 y después unas escaleras largas y empinadas que parecen llegar hasta el cielo.

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Angustia

6 feb

Fotografía de Oscar Berrueta

Estoy en una casa en el campo con mi familia. La casa es de madera y hay pocos muebles. Estamos de pie alrededor de una mesa y siento que hay un clima de angustia. Miramos el mapa de una ciudad y alguien señala un lugar en el centro, detrás de la Catedral. De repente los perros comienzan a ladrar. Salgo con mi padre de la casa. Llevo en la mano las gafas y un libro o un cuaderno. Afuera hay dos hombres y una mujer. Los observamos pero no decimos nada. Ellos caminan tranquilamente como si estuvieran conociendo el lugar. Continuar leyendo 

Historia del Pelo de Alan Pauls*

21 ene

No me gusta ir a la peluquería. No sé por qué, pero no me gusta ir desde que era un niño. Creo que la peluquería me intimida. Mujeres con senos grandes (siempre imagino las peluqueras con senos grandes) y hombres de manos huesudas y aliento a whisky o a aguardiente tan cerca de mi cuerpo me causan un tipo de extraña angustia. Por esta razón hace varios años mi mujer me corta el pelo con consecuencias diversas, dependiendo de su concentración, humor y del estado de nuestra relación sentimental en cada oportunidad. A mí no me importa demasiado y, además de ahorrar algún dinero para comprar libros y cerveza, evito la angustia de tener que ir a la peluquería una vez al mes.

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Un paso en falso

5 ene

Foto de Nathaniel Goldberg

Estoy en la sala de espera y mientras observo la llegada y salida de los aviones a través de dos grandes ventanales, me pregunto por qué decidí de un momento a otro escribir estas notas. Me doy cuenta que todavía no lo tengo muy claro. A veces me parece un acto desesperado. Como el movimiento de algún animal herido que en el último instante se niega a morir y decide dar una última y violenta sacudida para ver si al menos logra golpear a alguno de sus agresores, aunque sé que en mi caso esos agresores son invisibles o terriblemente lejanos.

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